miércoles, 23 de abril de 2008

Al rey de espada

Aprendí las reglas y la Historia pero el día que entré a la Sinagoga me detuve en el ala masculina para buscar con la mirada a mis amores que cantaban.

Acuso a todos los judíos de romper sus propias normas. La lengua viperina de las comadronas y el odio racial se hicieron presente y en un cumpleaños me frenó la entrada una computadora.

Mi única colectividad es la vasca pero odio sus juegos. Detesto el día en que me prohibieron salir a cantar el padre nuestro en vasco:

Guere aita reruetán serará.
Santu it sand vedit sure it sená.
Etor vedi suré e rei un a.
Eta egun tendal dira era man.
Baña a tera gai sa su gai se tic.
E mai gu su gar.
Egun on ta co o guia.
Barca tu gura so rac.
Gut ere gure sor du nei.
Barca sen dic e tu es que ro.

Mis católicos hicieron un alboroto enorme cuando amansados en el rezo no escucharon la historia y miraron por la tele el terrorismo de Estado.

El casamiento más fulero fue el de un Rupemián, que inspirado en valores nobles se endeudó lo suficiente para corromper el servicio de telecomunicaciones radial.

El Seminario ya sabe su herencia y no es necesaria escribirla. El día que se casó Ricardo Matshulát mi primer engaño, ya mi fantasma estaba en los coros. Todos dicen que me vieron y la verdad, la única que no estaba era yo.

Lo mismo con el segundo resentido celoso del cotolengo de los católicos y leones que me robaban los ceniceros de cristal con sus viajes al desierto y tomando limonada de mis cantinas.

A él también se le olvidó contratar a una cantante porque no quería que la logia de la escuela del Sobre lo maldijera.

Haré una obra entera por los siete años de felicidad con Juan Carlos Oliva. El amor que no le pude dar cuando me escribió:

Quisiera saber lo que piensas.
Poder indagar tú mente.
Tratar de entender un pasado que niega un gran presente.
Llegar a ver un día alegría en tú mirar.
Saber que estás amando con plena seguridad.
¿Por qué escribí estos versos el gran enigma será?
¿Sí llegas a descifrarlo mi vida podrás cambiar?
Me arrancó de la Facultad de Arquitectura y se desvivía hablando del relato de Casco y los metalúrgicos y la División de trabajo en la fábrica Los Tortos.
Para llevarme a un hotel y me dejó dormir para despertarme con una medialuna rellena.

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