viernes, 3 de julio de 2009

Una concepción cognitivo-sensorial

El pensamiento visual
Rudolf Arnheim


La tesis que sostiene el autor pretende comprender a la percepción visual como actividad cognoscitiva, donde percibir y pensar son actos que se encuentran indivisiblemente entremezclados.

Act artística- significa la forma de razonamiento donde percibir y pensar están entrecruzadas, pues una persona que pinta, escribe, compone o danza, piensa con sus sentidos y entonces el pensamiento tiene lugar en el reino de las imágenes.

Entre los que cultivan los sentidos, no son pocos los que llegaron a desconfiar del razonamiento como si se tratara de un enemigo, o en el mejor de los casos, un forastero.

Si su tesis es sólida, tiene consecuencias tangibles, particularmente para la educación artística.

Sin que se le informe lo que sucede en el tiempo y el espacio, el cerebro, no puede actuar, por otro lado, si los reflejos sensoriales ocuparan la mente en estado bruto, la información de nada valdría porque los detalles siempre renovados nos estimularían pero no nos suministrarían información. Nada que podamos aprender sobre algo individual tiene utilidad a no ser que hallemos generalidad en lo particular.

Recoger información y procesarla no son actos separados de la mente, se trata de la colaboración entre percepción, que capta tipos de cosas o sea conceptos y el pensamiento que los utiliza. A no ser que el caudal sensorial permanezca presente, la mente no tiene con que pensar.

Los filósofos sensualistas decían que nada hay en el intelecto que no haya estado antes en los sentidos, pero consideraban ese material como inferior y las actividades del razonamiento se reservaba para las más altas funciones, que sólo podían desempeñarse abandonando toda particularidad perceptible.

A partir de los filósofos medievales, los racionalistas de los siglos XVII y XVIII concluyeron que los mensajes de los sentidos eran confusos e indistintos y que, para clarificarlos, era necesaria la intervención del razonamiento. Esta concepción filosófica excluyó las Bellas Artes de las artes liberales, estas últimas llamadas así por ser el lenguaje, las matemáticas, la aritmética, la geometría, la astronomía y la música las disciplinas dignas de la actividad de un Hombre libre. Platón desdeñaba las bellas artes porque intensificaba la dependencia respecto a las imágenes ilusorias y recomendaba a la música porque hacía que participaran del orden matemático y la armonía del cosmos.

La Historia de una prolongada hostilidad contra las imágenes comienza con la destrucción de una pieza escultórica, la del becerro de oro, que Moisés hizo arder, reducir a polvo y esparcir por las aguas.
Los pitagóricos creían que había una diferencia de principio entre el reino de los cielos, permanente y predecible y la existencia sobre la Tierra, desordenado e impredecible.

Parménides, el filósofo de Elea, sostenía que no había cambio ni movimiento en el mundo aunque todos vieran lo contrario, la experiencia sensorial era una ilusión engañosa.
Demócrito enseñó como la miel sabía amarga a unos y dulce a otros, las sensaciones sólo existían por convención, mientras que en realidad no había más que átomos y vacío. Distinguió la cognición oscura de los sentidos de la cognición clara o genuina del razonamiento.
Heráclito había advertido que las almas bárbaras no pueden interpretar correctamente los sentidos.
Platón 428 AC- 347 AC- El filósofo griego quien fuera discípulo de Sócrates, fomentó la corriente idealista, centrándose en la idea del ser y el conocimiento. Plantea dos enfoques: el hombre impresionado por el poder de las operaciones lógicas (se captan las entidades estables de la existencia objetiva a través de ellas) e invadido por la sospecha contra los sentidos, pero cercano todavía a la experiencia primordial de conocer a través de la visión (doctrina de la reminiscencia, “... todo aprendizaje no son sino recuerdos”, el alma como es inmortal, nació muchas veces)
El hombre sabio examina y relaciona ideas y discierne intuitivamente el carácter genérico que tienen en común. Duda sobre la percepción mediante los sentidos porque tiene desconfianza por la percepción ordinaria y esto es lo que singulariza su teoría y la expresa mediante el mito de la caverna subterránea.
Para él, una flor bonita es una copia o imitación de las ideas universales de flor y belleza. La flor física es una reproducción de la realidad, es decir, de las ideas.

La visión aristotélica introduce la noción de inducción, el conocimiento obtenido a partir de la recopilación de casos individuales y con ella la abstracción, la concepción de los más altos géneros eliminando los atributos particulares. La abstracción implica entonces una creciente distancia de la experiencia inmediata. Describe la inducción como la restauración de una formación original, como un modo de tener acceso a una entidad preexistente con la que los casos particulares se relacionan como las partes con un todo. Cuando hablaba de pensar se refería al silogismo: enunciar una oración sobre un caso particular mediante la consulta con la generalidad más amplia, se trata de una deducción.

Los griegos aprendieron a desconfiar de los sentidos, pero nunca olvidaron que la visión directa es fuente de la primera y última de la sabiduría. Refinaron las técnicas de razonamiento, pero también creyeron que, en las palabras de Aristóteles; “el alma jamás piensa sin una imagen”.

Arnheim relaciona sentidos con pensamiento, dice que este forma parte de la percepción. Define cognoscitivo como todas las operaciones implicadas en la percepción, almacenaje y procesamiento de información, términos que corresponden directamente a la creencia que el pensar es símil a las operaciones efectuadas por un ordenador o computadora.

Cuando estamos absortos en la contemplación de una estampa, no sentimos la separación entre lo subjetivo intrapsíquico y lo material tangible. Estamos en la esfera del poder de lo simbólico en donde es indispensable reconocer, que cada objeto perceptible genera una experiencia y sensación única e intransferible para cada sujeto.

La lengua es el patrimonio intangible de una cultura determinada por factores de tiempo y espacio socio-económico y político. Cada cultura intercambia signos sobre la base de códigos que lo anteceden, constituyendo un lenguaje que facilita la comprensión de las imágenes y es sólo a través del lenguaje y las múltiples formas de comunicación e investigación, es que en ocasiones se logra construir una idea fuerza que orienta la mirada y permite comunicar la experiencia, la cual puede llevar a replantear los presupuestos desde donde se parte. Popularmente se oye decir: ¡El día que tuve todas las respuestas, me cambiaron todas las preguntas!

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