viernes, 3 de julio de 2009

Minutos de la Historia en la fotografía francesa

Gisèle Freund

“Precursores de la fotografía”

Desde los tiempos del Rey Sol, Luis XIV(1638-1715) hasta los años de Napoleón Bonaparte, recortaban en papel charol negro el perfil de las personas y esto era frecuente en los bailes cortesanos y en las ferias populares.

La palabra silhouette proviene del nombre del Ministro de Finanzas nombrado en 1750, Silhouette, cuando Francia corría a la quiebra impuso tasas públicas y se vio obligado a retrasar ciertos pagos y suspender otros. La nueva moda de gabanes estrechos sin pliegues y los calzones sin bolsillos, también llevan su nombre.

El fisionotrazo, inventado por el grabador Gilles-Luis Chrétien se hizo popular en Francia de 1786 a 1830, técnica que combinaba la silueta y el grabado que se basaba en el principio del pantógrafo pero el fisionotrazo se desplazaba por un plano vertical y se hallaba provisto de un visor que reemplazaba la punta seca y permitía reproducir las líneas de un objeto a partir del espacio. En 1788 Chrétien fue a Paris y se asoció con el miniaturista Quenedey quien debido al éxito se pasó a la competencia montando un negocio similar.

Quenedey, Gonord y Chrétien fueron los fisionatricistas más conocidos. Los dos primeros se establecieron en las galerías del Palais-Royal y Chrétien se instaló en la Rue Saint-Honoré.

Gonord hizo camafeos y retratos en miniatura, llamándolas siluetas coloreadas y amplió su taller con un negocio de aparatos que vendía a los aficionados.

En el Salón de 1793 fueron expuestos cien retratos realizados con esta técnica y tres años después fueron doce salas las cuales contenían, cada una, cincuenta retratos.

Dice Gisèle Freund: “ (...) ¡qué diferencia entre el arte delicado y precioso de la miniatura, que exige que el artista se pase día y semanas reproduciendo un rostro minuciosamente, y esa técnica nueva, ya casi mecanizada, de la reproducción! Y agrega: “el único valor del retrato mediante el fisionotrazo reside en su carácter documental.”


“ Los movimientos y la actitud de los artistas de la época con respecto a al fotografía”

Alrededor del año 1826, se ajustan nociones de óptica y mecánica que marcarían la concepción de fotografía con Niepce pero fue Daguerre quien la perfeccionó y patenta en 1839 denominándola “daguerrotipia”.

La fotografía, nace de la unión del auge del cientificismo objetivo y de las necesidades de expresiones artísticas y fue objeto de violentos litigios en el momento de su aparición. El dilema emergía de la necesidad de clasificación que caldeaba la mente de los artistas, críticos, fotógrafos y la Iglesia. ¿El aparato fotográfico sólo era capaz de reproducir las apariencias de manera mecánica o se debía considerar como un medio de expresar una sensación artística individual?

Se iba descubriendo una nueva conciencia de la realidad y una apreciación desconocida de la naturaleza; su consecuencia en el arte fue un impulso hacia la “objetividad”, impulso que corresponde a la esencia de la fotografía. Es la corriente filosófica positivista la que exige una exactitud científica, una reproducción fiel de la realidad en la obra de arte.

Esa nueva actitud espiritual despertó atención por al fotografía porque se podía, con la ayuda de esa técnica, realizar de manera inmediata la objetividad de la naturaleza. Entonces, desde esta postura, la fotografía era definitivamente una nueva forma del arte.

Otros situaban al aparato fotográfico en el mismo lugar que la paleta y decían que el gusto artístico del operador intervenía con fuerza similar en la originalidad, en al composición y en la iluminación del tema.

En 1835 Henrry Monnier intentaba en las “Scénes populaires” la descripción de una exactitud en cierto modo fotográfica y taquigráfica de al vida burguesa.

En 1853 Disdesi inventa la fotografía en reducido formato y muy bajo precio. Se introduce la fotografía en la prensa y cambia la visión de las masas.

Hacia 1855 se discutía públicamente acerca de una nueva tendencia artística: “Realismo” mientras que la fotografía celebraba su ascenso. También ese mismo público boicoteaba la pintura de los primeros realistas. En el salón aún no había sitio para un pintor realista como Courbet. El manifiesto de las tendencias realistas fue la revista “Le Réalisme” en 1856.

La teoría de esos primeros realistas es inseparable de la estética positivista. Decían que sólo se puede pintar lo que se ve. Para ellos, Courbet es el maestro que pinta los objetos con formas y colores tal como los presenta la realidad. La obra de arte ha de mostrar un contenido objetivo, obtenido directamente de la naturaleza que nos rodea.

Al mismo tiempo que la fotografía, nace la pintura al aire libre. Los pintores naturalistas rechazan el calificativo de artistas, son pintores. El punto de partida es el mismo que en la fotografía ya que para el fotógrafo la realidad de la naturaleza es exactamente la realidad óptica de la imagen.

La cámara se aproximaba a las realidades cotidianas del mundo visible que de golpe cobraban importancia.

La importancia de los realistas cae en la exageración. Al principio sufrieron ataques, pero luego todo el mundo reconoció y aceptó la nueva tendencia de la que fueron pioneros. Los realistas se negaban a considerar la fotografía como un arte.

Por su relación con el movimiento realista o naturalista, el valor y la influencia de la fotografía en el arte sufrieron violentas discusiones. Los que en 1850 representaban la crítica del arte oficial, atacaron intensamente a los naturalistas.

Según Delécluze el arte le debe la regularidad de su progreso a la presión cada vez más intensa que ejercen sobre la imitación en las artes, el daguerrotipo y a la fotografía, con las que los artistas ya no tienen mas remedio que contar. Él en sus críticas rechaza la escuela naturalista moderna y asimilaba a la fotografía a la decadencia que veía en el arte. Él encontró la oposición en el crítico Francis Wey de 33 años. La diferencia de las dos posturas era en su base generacional. Francis Wey veía un rejuvenecimiento de la pintura y postulaba que la fotografía puede ayudar a que el artista se alce por encima de una copia puramente mecánica de los objetos y puede servir para borrar los defectos vulgares del arte moderno. Lo que define al artista, es la inspiración divina de origen inmaterial. El cerebro es lo que constituye al pintor y el instrumento se limita a obedecer.

Sin embargo, para la estética positivista, el arte no consistía únicamente en una imitación absoluta de la naturaleza. La fotografía es el arte que sobre un fondo llano, con líneas y tintes, reproduce de forma más completa, y sin error posible, el contorno y el modelo del objeto que se ha propuesto imitar. No cabe duda de que la fotografía es para la pintura un auxiliar útil, no tiene la intención compararse con ella.

El retrato fotográfico explotado por gente que sólo busca enriquecerse lo antes posible, consolidaba la mala reputación de la fotografía en el mundo artístico. No siempre era fácil distinguir entra el grupo de fotógrafos conscientes y los demás. El poeta Lamartine en 1858 condenaba a la fotografía como ese invento del azar que jamás será un arte, sino plagio de la naturaleza a través de la óptica.

Los argumentos que en su polémica invocaban los artistas del S XIX se hallaban muy motivados por la divergencia de tendencias artísticas en el mismo seno de la élite intelectual. Ingres condenaba al naturalismo moderno, y decía que la fotografía era despreciable porque mezcla al arte y a la industria, y eso, a la industria, no le interesa.

Baudelaire opinaba que la fotografía juzga a las cosas sólo por sus contornos. Él se consideraba un aristócrata y se oponía a las tendencias democráticas de su tiempo, las cuales pretendían poner el arte al alcance de todos. Le parecía que la fotografía favorecía esa evolución. Para él la fotografía era una industria que no tenía ningún punto en común con el arte. A su juicio el movimiento naturalista era el signo de una decadencia de la pintura.

Delacroix consideró a la fotografía como un auxiliar que podría completar la enseñanza del dibujo, ya que la fotografía no es más que un reflejo de la realidad. Él decía que el artista se vuelve una maquina unida a otra maquina.

Mientras que la mayor parte de los artistas le negaban a la fotografía un valor artístico, esa nueva técnica encantaba a los pintores del termino medio. Para ellos la fotografía es un arte nuevo, un auxiliar. Delaroche, al ver las primeras fotografías en 1839, dice que la pintura ha muerto.

El pintor histórico, para quien lo esencial era la reproducción exacta, debía encontrar en la fotografía el auxiliar ideal. Los pintores del termino medio fueron los primeros en poner prácticamente en valor a al fotografía.

Yvon, que era alumno de Delaroche se enfrentó al primer litigio, decidió reproducir una batalla mediante una fotografía pero eso trajo muchos problemas porque el fotógrafo quiso vender la foto.

Ya no se adornaban las galerías sino se adornaban las paredes de los apartamentos burgueses. El artista, que vivía del retrato, veía como disminuían sus encargos debido a al fotografía.

En 1960 aparece la fotografía en color.

“La fotografía como documento social”

Cada momento histórico presencia el nacimiento de modos de expresión artística que corresponde al carácter político, la manera de pensar y los gustos de la época. El gusto es una manifestación inexplicable de la naturaleza humana, se forma en función de unas condiciones de vida muy definidas que emergen sintomáticamente de la estructura social hegemónica.

Bajo el mandato de Luis XVI, un sector de la burguesía ascendió económica y socialmente y pudieron darse el lujo, que antes le pertenecía sólo a la aristocracia, de hacerse un retrato. Pero aún esta marcado con el gusto de la nobleza.

A medida que subía la burguesía y se consolidaba su poder político, cambiaba la clientela y el gusto se transformaba. El tipo deja de ser suntuoso, en su lugar aparece el rostro burgués. Levita y sobrero de copa remplaza el traje de encaje y la peluca, el bastón sustituye a la espada.

La civilización cortesana que había encontrado su mayor expresión artística en los cuadros y pasteles de La Tour (pintor rococó) y de Watteau (pintor rococó y precursor del impresionismo del siglo XIX) característicos por su ligereza y por su alborozo sede el sitio a los colores grises, macizos y pesados de David (pintor neoclásico) El dibujo de Ingres con sus contornos precisos responde a las características realistas de la época.

Toda variación en la estructura social influye tanto sobre el tema, como sobre las modalidades de expresión artística. En el siglo XIX se vio como no sólo se modificaba el carácter de los rostros en los retratos, sino también la técnica de la obra de arte. En 1798 aparece la litografía inventada por Alois Senefelder. La litografía se convirtió en el principal método de reproducción de obras de arte y de ilustración de libros y revistas.

Mientras Gisèle Freund investigaba y escribía, apenas existe actividad humana que no utilizara la fotografía de un modo u otro. Se había vuelto indispensable, tanto para la ciencia como para la industria. Se desarrollaba diariamente en los miles de periódicos y revistas. Desde su nacimiento la fotografía forma parte de la vida cotidiana. Recibe progresivamente, una aceptación en todas las capas sociales, pues penetra por igual en la casa del obrero y del artesano como en la del funcionario y en la del industrial. Se ha vuelto para dicha sociedad un instrumento de primer orden, reproduce exactamente la realidad externa y la presenta como el procedimiento de reproducción más fiel y más imparcial de la vida social. La fotografía posee la aptitud de expresar los deseos y las necesidades de las capas sociales dominantes y de interpretar a su manera los acontecimientos de la vida social.

Por lo tanto la importancia de la fotografía se debe a que es uno de los medios más eficaces de moldear nuestras ideas y de influir en nuestro comportamiento. La imagen responde a la necesidad cada vez más urgente en el hombre de dar una expresión a su individualidad. Al hombre hacer fotos se le antoja como una exteriorización de sus sentimientos. Así es que crece el número de fotógrafos aficionados.

Los usos de la fotografía están tan diversificados que Gisèle Freund ha debido hacer una selección entre sus innumerables aplicaciones. Cuando ella escribió este libro la mejor tecnología que había era el photomaton, y para el color el polaroid.

El retrato que era en Francia privilegio de algunos círculos se somete a una democratización. En presencia de la clientela burguesa, el pintor retratista se veía enfrentado a una doble tarea: por un lado imitar en sus retratos el estilo a la moda de los pintores cortesanos y por otro suministrar retratos a precios que se ajustaran a los recursos económicos de esa clase. El fotógrafo podía brindar una fotografía de bajo costo respondiendo a los gustos de la burguesía.

La nobleza era una clientela difícil. Con el objeto de satisfacer el gusto de la época aparece el retrato miniatura. Bajo la forma de tapa de polvera, dijes, cabía la posibilidad de llevar consigo los retratos de los ausentes, la familia, el amigo, el amante.

A medida que se extendía el retrato miniatura se fue convirtiendo en el arte menor más común con elementos aristocráticos, llevándolo así a morir en 1850 dada la importancia adquirida por la burguesía y por el surgimiento de la fotografía.

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