jueves, 12 de agosto de 2010

La carta del desamor

Apuro el paso a ese espacio de máquinas visitadas por fanáticos del juego o adictos a la incomunicación.

Plagiadores abundan de fuentes ineficaces, rostros en tensión inexplicable entre retorcijones de columna y visión sentida.

Estoy algo más que apurada. Cómo explicarte que mi sexualidad brota normal sólo si recibe una nota de letras capaces de provocar un orgasmo que en vano puedo explicar a los que se preocupan de mi existencia y felicidad.

Hace ya un tiempo que no escribes y sin embargo nunca faltas a la cita de tristeza y aburrimiento de estar y no poder ya dar más nada más que palabras sueltas que agravan el desconsuelo de no ser más tu musa.

Anorgasmia e ira se confunden y nada te alerta. Tal vez un adiós sea necesario y así fue que también perdí a aquel que aún bajo extensa niebla emergía para contarme un día apenas diferente al anterior.

Han pasado un poco más de cinco años y es recién ahora que puedo leerte con cierta amplitud y me es necesario compartirte tal vez con el anhelo de que se multipliquen los románticos grises de un tiempo perdido y poder ver entre el enjambre de monitores y
gestos aquel tan inexplicable que provoca el placer de ser amada tanto.

No hay comentarios: